Get Adobe Flash player

Por Prof., Joaquín G. Puebla

                En notas anteriores hablamos de la “Rebelión de los Panaderos”, quiénes decidieron dejar la entidad madre (Centro de Industriales Panaderos de La Matanza, CIP) y avanzar en la construcción de una nueva entidad.La principal razón de esto según manifiestan tiene nombre y apellido, “Julio Adamo; quién, durante mucho tiempo y, en nombre del CIP, obligaba al pago de una “cuotita” por semana para que puedan trabajar tranquilos”.

                La mayoría de los entrevistados tiene problemas con los papeles de habilitación dado que en la zona dónde tiene sus panaderías no existe la posibilidad de hacer un plano como corresponde (por ser asentamientos en terrenos fiscales) y sin este requisito, no se puede iniciar ningún trámite de habilitación municipal.

                Esta situación irregular dejó a los panaderos en manos de inescrupulosos, quiénes lucraron con esta situación. Señalan que “en connivencia con sinvergüenzas de la Dirección de Bromatología, apretaban a los panaderos solicitándoles diversas sumas de dinero para dejarlos trabajar y hasta se fijó un canon semanal para esto”.

                A través del testimonio de los panaderos entrevistados manifiestan  “el grado de connivencia existente en la secretaria del Interventor de Bromatología (Andrea Freites), y Julio Adamo”.

                Señalan que “La relación entre Julio Adamo y Andrea Freites  está probada a través de varios videos (que obran en poder de los denunciantes) donde se observa el auto de Adamo en la puerta de la casa de Freites y al mismo Adamo ingresando a ella (en reiteradas oportunidades). Según fuentes bien informadas, los operativos (suspendidos a partir de la publicación en NCO de una serie de notas sobre los mismos) estaban diagramados por Freites en connivencia con Adamo; es decir, Julio Adamo le marcaba a Andrea Freites a quiénes deberían ir a inspeccionar. Obviamente a los que les hacían los operativos de bromatología eran esos que no pagaban su “cuotita semanal” a Julio Adamo”.

 

Testimonios

 

“La cuotita de Adamo”

 

                Oscar Benítez tiene 63 y hace más de 40 que se dedica al oficio de panadero. Tiene su establecimiento en el Barrio 22 de Enero.

                Oscar Benítez nos cuenta que “Durante bastante tiempo se hicieron operativos desde Bromatología y siempre veían y me clausuraban mi panadería por no tener habilitación. No tenía habilitación porque no podía hacerla, porque el barrio esta en terrenos fiscales y no tenemos planos y sin eso no se puede habilitar. Primero pasaba Víctor Adamo y Marcelo Petracca del Centro de Panaderos y después venía la gente de Bromatología y me clausuraban” y agrega que “Una vez vino Adamo y directamente me pidió $2000 y al poco tiempo me volvió a pedir plata y fueron $ 3000. Siempre le di, porque me dejaban trabajar. Adamo me decía que se los daba a la secretaria del Interventor de Bromatología (Andrea Freites). Fue muy duro, una vez que no pague no me dejaban salir de mi casa con el reparto, me seguían a todos lados el inspector de bromatología”.

                “A partir del momento que nos juntamos y dijimos basta se calmo bastante la cosa, pero siempre me andan vigilando por dónde ando” cometa Benítez y remarca que “Todas las semanas Julio Adamo hacia una reunión y teníamos que poner $200 para poder trabajar. Una vez fui a hablar con el Presidente del Centro de Panaderos y me dijo que lo iba arreglar el tema, se calmó por un tiempo, pero la cuotita para Adamo igual la tenía que poner”.

                Oscar Benítez sostiene que “Tengo la voluntad y el deseo de habilitar y poner en condiciones todos los papeles, quiero pagar los impuestos y estar tener todo en regla, pero me dicen que no se puede habilitar por el tema de los planos” y agrega que “Nosotros somos una familia de trabajadores, toda mi familia trabaja en la panadería, en nuestro medio de vida”.

 

“Quiero habilitar”

 

                Raúl Marcelo Montenegro, es de Ciudad Evita, tiene 34 años y hace dos años que tiene su propia panadería.

                Montenegro nos cuenta que “Cuando empecé a trabajar, el Colorado (Julio Adamo) me amenazaba diciéndome que no podía tener la panadería por los panaderos de la zona no querían. No le di bolilla, pero a la semana me cayó bromatología y me clausuró, no sólo la panadería, me clausuró mi casa” y agrega que “Tenía la panadería en mi casa y me clausuraron todo, cuando me estaba poniendo la faja de clausura, Julio Adamo pasó despacito con el coche riéndose. El policía que estaba en el patrullero me dijo: Anda a verlo a Adamo y llega a un acuerdo, págale $200 por semana y te van a dejar trabajar. Aguante casi dos días sin poder laburar, tuve dos días el patrullero en la puerta de mi casa, hasta que hablé con el Presidente y me mandó arreglar con Adamo. El arreglo fue rápido, 200 mangos por semana y podía trabajar. A las 22 horas de un sábado llegue a un arreglo y ahí nomás se fue el patrullero de la puerta de mi casa”.

                “Esa plata nunca supimos adónde iba. Si uno se atrasaba enseguida pasaba Adamo y te decía que paguemos porque sino venía la clausura” sostiene Raúl Marcelo Montenegro y añade que “Desde que nos juntamos nos dejaron de molestar. Quiero habilitar, pero tengo el problema de los planos; quiero tener todos los papeles en orden porque mi familia depende de mi trabajo en la panadería”.

 

“Dos años estuvo perdido mi expediente de habilitación”

 

                Marcelo Urig tiene 38 años y desde hace 28 años que trabaja en panaderías, es de Isidro Casanova y nos cuenta que “Julio Adamo me amenazó porque me puse en su contra. No me gustaban los manejos de este personaje, me quería usar para sus manejos. Al principio me pidió que vaya a cobrar a los socios del CIP (Centro de Industriales Panaderos de La Matanza) la cuota social y fui, pensando que le hacia un favor al CIP, pero después me di cuenta que no era eso, sino que estaba recaudando para Julio Adamo. Cuando le dije que no iba a hacerlo más, a la semana me cayó la inspección de bromatología y me clausuraron, me decomisaron pan en el reparto. Durante más de tres meses me estuvieron persiguiendo los de bromatología mandados por Adamo” y agrega que “Tiempo después propongo en la reunión del CIP que saquemos a Julio Adamo del mismo por todas las cosas que estaba haciendo, éste personaje me llamó por radio y me amenazó, diciéndome que me cuidase, al otro día, le cruzó violentamente el coche a mi hijo pensando que estaba manejando yo. Por esto presente una denuncia contra Adamo, pero quedó en nada. Cuando fueron a entregarle la citación no encontraron ni su domicilio ni su panadería”.

                “Desde el momento que nos unimos y comenzamos a formar el centro nuestro a Julio Adamo no le quedo otra que calmarse” remarca Marcelo Urig y agrega que “Tengo casi terminada la habilitación, dos años anduvo mi expediente de habilitación perdido. Cuando fuimos todos juntos a control comunal, misteriosamente apareció el expediente perdido y casi esta todo terminado para habilitar mi comercio”.

 

“Mis problemas empezaron cuando deje de pagar”

 

                “Mis problemas empezaron cuando deje de pagar los $200 a Marcelo Petracca que era el recaudador de Julio Adamo” nos cuenta Walter Acuña de 30 años, quién es de Isidro Casanova y hace 12 años que tiene panadería.

                Walter Acuña sostiene que “Cuando deje de pagar, porque tuve unos problemas, en dos días me decomisaron el pan del reparto y me cayó bromatología al negocio; el policía que acompañaba al operativo me dijo que Julio Adamo los había mandado. Durante quince días bromatología estacionó un colectivo en la puerta del negocio y me mantuvo clausurado. Durante esos quince días me amenazaron varias veces. Julio Adamo, dónde me cruzaba me decía de todo y que me cuidase, que hasta que no pagase no me iban a sacar el colectivo de la puerta de mi casa” y agrega que “Casi me fundo, un amigo me tuvo que hacer un préstamo para pagarle a estos sinvergüenzas y poder arreglar las máquinas que se me rompieron”.

                “A partir del momento que nos unimos Julio Adamo se calmó” afirma Acuña y agrega que “Ahora pude hacer los papeles para habilitar, antes me decía que no hacia falta y me daban mil vueltas. Desde que armamos este grupo tengo casi terminado los trámites para poder habilitar”.

    Ingrese su Comentario

    Diario NCO - Portada Edición Impresa

    Scanneá el código QR con tu Smartphone

                                           

    Comparte el contenido de NCO con un solo click

    Licitaciones

    Destacados en NCO

     

      

    Diario NCO en Facebook

    NCO Multimedia

    Humor en Diario NCO

    Carta de Lectores

    Destacado NCO

    Destacado NCO

    Destacados en NCO